EL CERCO DE ZAMORA. FERNANDO CORRADI. 1833. XIX
I
Ya el claro numen, hacedor
del dia,
Me infunde grato su divino aliento;
Y oyendo el eco de la musa mia,
El mar se calma, y apacigua el viento:
Ya al sonido de bélica armonía
Del suelo humilde arrebatarme siento;
Ya miro absorto las tremendas puertas
Del férreo alcázar del Destino abiertas.
II
Este inflexible dios con dura mano
Rige del vasto mundo las regiones,
Y al mover de su labio soberano
Se encumbran ó se abisman las naciones.
La ciega diosa, el destructor anciano,
Penden de sus eternas decisiones;
Y sumisa á sus pies también se advierte
Con el genio del mal la horrenda muerte.
III
Puesta á su lado celestial matrona
A quien adorna de victoria el manto,
Muestra en su sien de España la corona
Que un tiempo fuera de la tierra espanto:
Con alma faz la intrépida amazona
Al escuchar mi belicoso canto,
Rasga á mi vista en el hesperio suelo
De lo pasado el tenebroso velo.

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