MARCELO DÍAZ DE CALLECERRADA. ENDYMION. 1627. XVII
La cipria Diosa en la mitad del día
al tronco de un aliso recostada
de su perdido amante suspendida
el llanto y la pasión enamorada:
velaba el niño Dios, Venus dormía
de zelosos temores descuidada,
que no durmiera Venus, si en los cielos
hubiera Diosa que le diera zelos.

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